Empezar a boxear de adulto

La pregunta llega siempre igual por teléfono o por el formulario de contacto: tengo treinta y tantos, o cuarenta y tantos, nunca he boxeado, ¿es tarde? No, y además el gimnasio está lleno de gente como tú. Lo que sí conviene es saber en qué te metes.

Lo primero no es pegar

Las dos o tres primeras semanas casi no vas a golpear nada. Vas a aprender a colocarte: pies, guardia, cómo se mueve el peso de una pierna a otra, cómo se vuelve a la posición después de tirar. Es aburrido y es lo único que importa. La gente que se salta esta parte se pasa dos años corrigiendo vicios.

Si en tu primer día te ponen a guantear con alguien, cambia de gimnasio. No es exigencia, es criterio.

Tu cuerpo a los cuarenta no es el de los veinte, y da igual

Vas a tardar más en recuperar y te van a doler cosas que antes no dolían, sobre todo hombros y manos. La solución no es entrenar menos, es entrenar mejor: calentar de verdad —diez minutos, no dos—, vendarte siempre aunque sea para el saco, y respetar un día de descanso completo a la semana. Si vienes de años sin hacer deporte, una revisión médica antes de empezar no sobra.

Tres días por semana es el punto justo

Dos es poco para progresar y cinco es demasiado para alguien que además trabaja. Con tres sesiones de una hora se avanza y el cuerpo aguanta. Una sesión típica de alguien que empieza: cuerda y movilidad, técnica frente al espejo, saco por rondas de dos minutos y trabajo de abdomen o core al final.

El guanteo llega cuando llega

Guantear no es pelear. Es entrenar a media intensidad con alguien que también está entrenando. La mayoría de gimnasios serios no dejan guantear hasta los tres o cuatro meses, y hacen bien. Cuando llegue el momento, empieza solo con la mano adelantada, sin buscar nada, y aprende a recibir. Los primeros días vas a ver poco y vas a cansarte en un minuto: es normal, le pasa a todo el mundo.

Lo que hace falta comprar, y en qué orden

No hace falta nada para el primer día más allá de ropa cómoda; casi todos los gimnasios prestan guantes al principio. Pero los guantes prestados son de todos y huelen a todos, así que en cuanto tengas claro que sigues:

  • Vendas. Lo primero, siempre. Son baratas y son lo que protege las manos de verdad. Aquí están las nuestras.
  • Guantes. De 12 o 14 onzas para entrenar según tu peso; para saco solo, 12 suele bastar. Ver guantes de boxeo.
  • Bucal. En cuanto vayas a guantear, sin excepción.
  • Protecciones. Espinilleras y casco solo si tu gimnasio los pide o si vas a competir. Ver protecciones.

Y una bolsa, que parece tontería hasta que llevas tres meses metiendo guantes sudados en la mochila del trabajo. Las tenemos aquí.

Cuánto se tarda en dejar de sentirse ridículo

Unas seis semanas. No es una cifra científica, es lo que dice casi todo el mundo. Al principio te ves torpe en el espejo y te parece que todos te miran; no te mira nadie, están todos ocupados viéndose torpes a sí mismos. A las seis semanas el directo sale solo y ahí es cuando engancha.

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